Vistas de página en total

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Sino es Disney es Hollywood

En Disney y sus historias hay princesas, brujas, príncipes, castillos y blancos corceles; en Hollywood, hay los mismo, princesas representadas por despampanantes rubias, los  problemas o calamidades en su transcurso de algún lugar de Estados Unidos a Nueva York fungen el papel de la bruja, los príncipes son mucho más apuestos que los de Disney, altos, de cuerpos esculpido, casi tallados a mano, con cada bisep y músculo formado por muchas horas de GYM y el corcel blanco es sustituido por algún automóvil clásico o algún deportivo y de vez en vez una motocicleta.


Durante la niñez creemos en la magia que surge efecto cuando el amor puro y verdadero de las parejas de Disney sale triunfante, en la adolescencia lloramos con las nuevas historias de princesas, príncipes y castillos que Hollywood nos presenta, soñamos con ese mariscal de campo y que nosotras somos aquellas porristas. Cambiamos la corona por un par de pompones, los vestidos largos y hampones por  cortas y ceñidas faldas y las zapatillas de cristal por altos tacones de aguja. Las mismas historias pero en diferentes contextos.

Yo nunca me creí princesa ni tampoco una rubia despampanante, pero sí quería encontrar a ese chico de músculos tallados a mano, no para poder vivir ese romance perfecto, sino, porque estaba buenísimo. Nunca creí que mi príncipe, si es que existe, llegaría en un corcel blanco y mucho menos en un deportivo rojo. En realidad, pocas veces idealice a un chico, pero nunca idealice mis relaciones, nunca creí en Disney, pero si he llorado con Hollywood, he querido convertirme en la excepción, un romance “Parecido al Amor”, un novio como Kevin O’Donnell o una vida como la de Jenna, en “Como si tuviera 30”.

Sino es Disney, es Hollywood, pero ambos nos cuentan historias de amor donde todo es perfección, son amores duraderos que superan todos los obstáculos, (creo que más que idealizar a al chico de nuestra vida, deberíamos de aprender a superar los problemas como lo hacen en esas películas). Pero sino es Disney, es Hollywood el que se encarga de recordarnos que las mujeres nacimos para enamorarnos y que si no somos princesas o rubias no tenemos historia. Quizá sea por eso que yo no suelo soñar con que algún día llegará  ese chico ideal.

Siempre me he preguntado qué se siente idealizar a un chico y una relación, el creerse princesa y tener un castillo en el aíre, pero lo que más pasa por mi cabeza es si algún día me dejaré vivir todas éstas cosas.
Nunca creí en Disney ni tampoco en Hollywood, nunca he creído que por ser rubia o una princesa tendrás una historia de amor exitosa, pero sino es Hollywood es Disney quien nos recuerda que si no eres princesa, y una princesa rubia, simplemente no tendrás ni pluma ni papel para escribir esa historia.

Yo por eso ni aplausos a Hollywood ni tampoco a Disney, porque no soy princesa, y mucho menos rubia, no busco al prototipo de chico ideal, a ese príncipe “azul”.  Pero yo si tengo pluma y papel, listos para escribir una historia, que no será ni de Disney, ni de Hollywood.

No hay comentarios:

Publicar un comentario